Bukit Lawang, Sumatra

Con motivo de las lluvias en Jakarta y aprovechando que el viernes 31 de enero era festivo debido al año nuevo chino, volvimos a escaparnos a Sumatra, esta vez al norte, más concretamente a Bukit Lawang. Siguiendo el ejemplo del post anterior, ahí va la foto para que lo situéis en el mapa.

Bukit Lawang, literalmente “puerta a las colinas” en bahasa, es un pueblo en mitad de una de las selvas más extensas de Sumatra, la cual lo une con Aceh (zona más afectada por el tsunami en Indonesia). Se le conoce como el Jamaica de Indonesia, dato que conocimos de vuelta en Jakarta pero que pudimos comprobar in situ por nosotros mismos.

En esta ocasión, aunque jueves en lugar de viernes, también salimos directos del trabajo al aeropuerto. Directos es un decir, porque a pesar de estar bastante cerca, siendo jueves previo a un fin de semana largo el tráfico estaba todavía peor si cabe y nos llevó algo más de hora y media llegar al aeropuerto. Volábamos a Medan, otra de las ciudades principales indonesias. Una vez ahí, nos vino a buscar el guía (del que ya hablaré más tarde) y un amigo suyo con complejo de Colin Mcrae. Me explico. El viaje fue de 23.00h a 02.00h, es decir, noche cerrada. Las carreteras eran básicamente de gravilla y obviamente había cero iluminación. El tío pisaba el acelerador como si no hubiera mañana. Llegamos a coger los 90, que en realidad no suena tan rápido, pero en esas circunstancias, con baches, curvas imposibles y rodeados de selva parecía que íbamos a salir volando. A todo esto y quitando hierro al asunto, sonaba un disco de música tribal chill out indonesia a todo volumen que el guía cantaba felizmente. Se me olvidaba! La carretera era de doble sentido! Pero por suerte lo descubrimos al de un buen rato porque apenas pasaban coches.

Cuando llegamos, tuvimos que andar como 5 minutos hasta nuestro hostel. Tras cruzar un puente para pasar a la otra orilla del río completamente a oscuras del que todavía desconozco el material, pero se movía y mucho, llegamos a donde nos íbamos a alojar las próximas noches. Lyen, nuestro guía, nos explicó en qué consistiría nuestro itinerario y nos fuimos a la cama sabiendo que íbamos a dormir poco y que nos esperaba una buena al día siguiente.

Habitación del hostel

Habitación del hostel

Llaves del hostel Indah

Al día siguiente, después de desayunar como unos señores, empezamos el trekking que duraría algo más de 7 horas. Fuimos con Lyen y Putra (su hermano), unos tíos locales, muy honestos y buena gente, que nos ayudaron en todo lo que pudieron y más y que consiguieron hacer del viaje una experiencia aún más única. A 5 minutos andando del hostel, empezaba el parque nacional Taman Nasional Gunung Leuser, y con él la selva. Allí, supuestamente veríamos diferentes especies de monos, entre ellos el orangután. Nos aseguraron un 99% de probabilidad de ver orangutanes, ya que no dependía completamente de ellos pues los monos viven en libertad y se van moviendo por la selva.

Por el camino íbamos haciendo alguna parada en la que nos explicaban las diferentes plantas que nos encontrábamos y qué funciones médicas les atribuían los locales. También pudimos ver cómo obtenían caucho de los árboles y cómo aprovechaban la resina. Antes debían de utilizar botes metálicos pero tuvieron que cambiarlos por coco ya que la gente los robaba.

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Pronto empezamos a ver monos. Una sensación bastante única, al menos a mi juicio, tener a un solo palmo de ti a un orangután en libertad. Te das cuenta de lo “humanos” que son en muchos aspectos. Cómo se mueven, cómo actúan, cómo miran… La mayoría de los orangutanes que encontramos tenían una cría con ellos, hecho que no supuso ningún impedimento para que las distancias fuesen mínimas entre nosotros. Ahí va un poco de culturilla. La palabra orangután viene del idioma bahasa, es decir, el idioma nacional en Indonesia. “Orang” significa persona y “utan” bosque. Aunque si le preguntas a un local-local por orangután, creerá que te refieres a las tribus que viven en la selva, ya que ellos dan el nombre de mawas (si no recuerdo mal) al animal en sí.

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Mientras hacíamos el trekking por la selva, de vez en cuando los guías iban haciendo sonidos de monos muy logrados para intentar atraerlos, oír si contestaban o ver si se movía algo entre los árboles. Seguíamos moviéndonos hasta que nos encontrábamos con más animales. En este caso, os presento a los Thomas. Así les llamábamos a todos los monos que vimos de esta especie. En inglés se llamaban Thomas algo-más monkey.

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Paramos a comer al de poco tiempo. Obviamente en sitio idílico para variar. Un estanque de agua cristalina, con su cascada e incluso tortuga. Nos sacaron nasi goreng (arroz frito) con un huevo frito y alguna verdura sobre una hoja enorme. Nos lo comimos sin cubiertos al estilo local. Entró increíblemente bien.

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La tortuga, que aunque no se aprecie tenía un tamaño considerable

La tortuga, que aunque no se aprecie tenía un tamaño considerable

Comiendo

Comiendo

Después de comer, nos tocaba subida continua por sitios no tan cómodos, pero una vez más el esfuerzo tuvo su recompensa. Antes de llegar al alto, nos encontramos con un orangután no tan amigable. Nos recibió partiendo árboles y tirándonos troncos. Más tarde, en el campamento base, nos enteraríamos de que una hora antes de que nos lo encontráramos, había intentado atacar a una madre y a su hijo, su guía se había puesto en medio y después de varios mordiscos, mono y hombre cayeron por un terraplén, terminando el señor en el hospital. Los guías nos hicieron quedarnos un poco atrás, lo intentaron entretener con frutas. Nos dijeron que siguiéramos nosotros solos, todo hacia arriba, que siguiéramos “el camino”. Les estuvimos esperando unos minutos. Aparecieron y nos llevaron al alto donde nos quedamos medio tontos mirando las vistas.

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Lo que no sabíamos era lo que estaban haciendo Lyen y Putra (los guías) mientras tanto. Al de unos minutos nos llamaron y nos encontramos esto.

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Espectacular! Variedad, presentación y sabor! Lo de la piña no tenía nombre. Se ha convertido oficialmente en mi fruta preferida.

Por el camino, nos volvimos a encontrar con otro orangután. Éste, era de los majetes, aunque se pasó un poco de majo. Agarró de la mano a uno de mis amigos y era imposible soltarse. Por lo que tengo entendido se agarraba bien fuerte y todo intento de soltarse terminaba en que el orangután se agarrara todavía con más fuerza. La única forma de soltarse, fue pasar por al lado de otro de mis amigos. Automáticamente se soltó del primero y se enganchó al segundo. Esta vez duró todo mucho más y fue un poco más dramático, aunque el orangután tenía sus detalles. Comenzó a andar a bastante velocidad (véase que es su hábitat y anda a sus anchas por allí pero para nosotros era bastante complicado con troncos que se cruzan en el camino, barro, cuestas, ramas, raíces como coches de grandes,…). Pues el mono esperaba a que el colega superara cada obstáculo, a veces se lo cambiaba de mano para que fuese más cómodo el ir juntos de la mano… Un show. Por eso digo que son como humanos. Parece mentira que puedan tener en consideración cosas así. Tras 10 largos minutos nos deshicimos de él (por supuesto con la ayuda de los guías).

Estando a punto de llegar al campamento base, conocimos otra especie de mono. Al parecer estos podían ser más agresivos aunque no lo parezcan. Bajaron corriendo con los brazos en alto estilo MariJaia en el txupinazo. Querían fruta e hicieron todo lo que pudieron para conseguirla.

La MariJaia de Sumatra

La MariJaia de Sumatra

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Llegados a este punto y sin más monos que ver, llegamos al campamento base donde pasaríamos la noche. Básicamente se trataba de la orilla del río en la que había un par de “txocillas” para no dormir literalmente al raso. Vamos, que te tapabas de la lluvia y ya. El sitio la verdad es que era increíble una vez más.

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Enseguida se hizo de noche y nos sentamos todos juntos a cenar. Allí nos juntamos con la madre y su hijo que he nombrado antes y nos estuvieron contando su encontronazo con el orangután. Un niño que por cierto a sus 6 años ya había estado en 28 países en los 5 continentes. Después, nos quedamos de sobremesa escuchando Bob Marley, con el sonido de la selva de fondo… gran momento.

A las 10 de la noche ya estábamos en la cama del demacre que teníamos encima. Yo fui el primero en levantarme, así que a las 6.30 de la mañana me di un baño tranquilamente hasta que la gente se iba despertando. No sé cuántos tés y cafés me pudieron dar. Al mediodía, llego el momento de bajar el río haciendo tubbing hasta Bukit Lawang de nuevo. Las fotos no son nuestras porque tenía bastante peligro llevar la cámara, pero se las hicimos a otro grupo que pasó antes que nosotros mientras nosotros nos íbamos preparando. Los neumáticos los traían desde el pueblo andando por el río, con toda la solana y el calor tropical de estos lares. Básicamente consistía en bajar el río que tenía unos rápidos. Como fuimos en temporada “seca” no había tantísima agua como para bajar escopetados, aunque a ratos se complicaba un poco en las zonas en las que más rápidos había.

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Una vez en el pueblo decidimos ir a ver unas cuevas, en las que veríamos muchísimos murciélagos. No tan grandes como los que vimos en nuestro primer viaje a Bukittinggi, todo hay que decirlo, pero muchos. De camino a las cuevas nos encontramos con cosas como estas.

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Saliendo de las cuevas nos atacó un enjambre de avispas. De los 4, dos salimos ilesos, aunque tampoco fue muy grave el asunto. De vuelta en el hostel, cenamos y empezó el cerveceo. El bar-restaurante del hostel era muy barato y se comía muy bien. Por cierto se me olvidaba decir que pagábamos 3€ por noche y habitación… muy salvaje. Por las noches se organizaban unas buenas sesiones de guitarra, ukelele con clásicos de ayer y de hoy cantados por todos los guías de la zona. Un ambiente y un buen rollo envidiables. Nos habían prometido una jungle-party que se había organizado ese fin de semana así que allí fuimos. Había muchísima gente para lo pequeño que era el pueblo, aunque previamente habíamos pasado por otro pub en el que acabamos tirando de karaoke como se hace siempre en este país.

Como era de esperar, llegamos tardísimo a casa y nos levantamos prontísimo. Fuimos a ver un parque en el que daban de comer a los orangutanes. Atención! El parque estaba subvencionado por un ministerio de Spain que ya ni existe. Bueno que muchos turistas y todo bastante artificial después de haber estado en la selva caminando con ellos. Era ya la hora de irse y deshacer todo lo andado. Hacer la mochila, 3 horas de coche, esperar en el aeropuerto, vuelo de 2 horas, taxi de 40 minutos… y por fin en casa de madrugada otra vez. Y vete a dormir rápido que al día siguiente es lunes y a las 8.30 hay que estar en la oficina. Por cierto, mientras estábamos en Bukit Lawang entró un volcán en erupción a unos 60 km de allí que dejó 14 muertos. Nosotros no notamos nada y nos enteramos porque una compañera de curro nos escribió para ver si estábamos bien. De camino al aeropuerto de Medan se notaba bastante humo extraño y no se respiraba del todo bien, así que lo achacamos al volcán, pero no tuvimos ningún problema para coger el avión. Ya me meteré más de lleno con el tema de las catástrofes naturales otro día, que de eso por desgracia no le falta a Indonesia.

Sin embargo, y como nos había pasado el fin de semana anterior, por muy cansados que estuviéramos, estábamos encantados de haber hecho ese viaje. Sobre todo, dando las gracias a la gente que nos encontramos en el camino, especialmente a los guías, que incluso nos llamaron el lunes por la tarde para ver qué tal había ido el viaje de vuelta. Aquí os dejo una foto de ellos 2. Si este post por lo que fuera acabara en manos de alguien que tenga intenciones de ir a Sumatra, que contacte conmigo. Le daré el número de ellos 2 para que le haga el viaje aún mejor de lo que el propio entorno te puede ofrecer.

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Yo me despido ya. Por el momento os adelanto que ya hay 3 viajes más en marcha así que volveréis a tener noticias mías.

Eskerrik asko irakurtzeagatik, besarkada handi bat Jakartatik ta hurrengora arte!

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9 comentarios en “Bukit Lawang, Sumatra

  1. Hola q tal, buscando info para ver los orangutanes di con tu aventura, es genial, cada vez tengo mas ganas de ir. Puedes aportarnos el contacto con los guías??? Muchas gracias y siguiendo leyendo tus aventuras.

    • Hola Josue, qué tal?
      Te acabo de mandar un email con algo de información. Espero que te sirva de ayuda.
      Muchas gracias por tu comentario, siempre alegra recibir este tipo de mensajes.
      Me dais envidia, yo volvería encantado. Un abrazo!

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