Las mil caras de Singapur

Ya había llegado el momento de salir por primera vez de Indonesia. Singapur ha sido nuestro primer país elegido y confío en que no sea el último. En realidad, al ser una ciudad-estado de 5.000.000 de habitantes nos daba tiempo a verlo en un fin de semana, además de estar bastante cerca de Jakarta, a tan sólo una hora y media en avión. Aunque Singapur es mucho más conocido que el resto de destinos a los que he ido desde que llegué a Indonesia, aquí tenéis el mapa de ubicación.

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Llegamos el viernes 7 de marzo bastante tarde. Nada más llegar ya empezaba a haber cosas que no nos cuadraban. Bastantes controles en el aeropuerto comparado con nuestros otros viajes, en los que puedes viajar con botellas de litro y medio de agua, tu champú tamaño familiar, el repelente y otros tantos tipos de objetos que en cualquier otra parte estarían terminantemente prohibidos. Singapur tiene un aeropuerto en condiciones, desde el que puedes coger un metro que te lleva a la ciudad. Un metro! Transporte público de verdad, sin bocinazos, sin interrupciones, con aire acondicionado… una sensación muy rara para nosotros que salíamos de Jakarta y habíamos empezado a olvidar algunas comodidades de las ciudades cosmopolitas. Eso sí, en el metro estaban obsesionados con cómo actuar ante un terrorista en el vagón. Daban continuamente un vídeo de qué hacer como pasajero ante cualquier sospecha. De hecho, te incitaban a sospechar de cualquiera, muy exagerado todo.

Metro de Singapur

Metro de Singapur

Nada más llegar ya nos sentimos desencajados por los semáforos, la absoluta limpieza de las calles, el orden, aceras perfectas para andar (con deciros que no se venden chicles para que no los tires al suelo después y si entras en el país solamente puedes entrar con un paquete)… De hecho, puedo decir que nos llegamos a sentir fuera de lugar. No exagero, era todo demasiado perfecto y eso que estábamos en Little India, el barrio indio de Singapur que tampoco es que sea el más correcto precisamente. Lo que nos faltaba por ver! Dejamos las cosas en el hostel (11€ desayuno incluido) y fuimos a cenar algo. Barato y con palillos chinos. La verdad es que yo soy un negado con los palillos, así que acabé hurtando una cuchara de plástico y aun así tardé mil años en comerme mi plato.

He de decir que 3 días antes de que fuéramos a Singapur, había sido publicado el informe de las ciudades más caras y más baratas del mundo, en el que Singapur lideraba la tabla de las más caras. Viniendo de donde veníamos iba a suponer un cambio muy radical. Pero os adelanto desde ya, que si vas un poco a lo agarrado se puede sobrevivir a los precios sin tener que cortarte mucho. El hostel obviamente era uno de los más baratos de la ciudad, pero estaba bien situado y bastante bien acondicionado. La comida, si comes un poco más “por la calle” puedes comer por unos 4-8 Singapur dólares, algo así como 2,50€ – 6€, además son fiables en términos de higiene, cosa a la que tampoco estábamos acostumbrados.

Desayuno del hostel

Desayuno del hostel

La sensación que me dio Singapur es que es un país sin identidad propia debido a la mezcla de culturas, idiomas, razas, religiones y áreas de la ciudad. Me explico. Los idiomas principales son el chino, inglés, malayo, hindi, hay sobre todo chinos, malayos e indios todos ellos rodeados de gente de todo el mundo, entre ellos muchos occidentales, debido a la importancia que ha ido acumulando Singapur con los años en el ámbito de los negocios.  En cuestión de segundos pasas del barrio indio, repleto de personas indias, productos indios, puestos con música india, templos indios… a la calle árabe, con su mezquita… a la ciudad más cosmopolita de la historia con sus rascacielos, sus super tiendas de lujo… o incluso a Chinatown. Yo nunca he estado en China, pero la verdad es que me sentí como si estuviera allí. El colmo es cuando dentro de estas zonas (salvo en la de los rascacielos) te encuentras templos budistas en Little India, templos Indios en Chinatown y llegas a perder el poco control que te quedaba sobre dónde te encontrabas dentro de la ciudad.

Es por esta última razón, que he decidido agrupar las fotos por culturas ya que me he puesto a ver las fotos y sinceramente algunas de las cosas ni las ubico en el mapa de la ciudad.

Empezamos por Little India, que era donde nos alojábamos y por tanto lo primero que vimos. Con esto no quiero decir que todas las fotos que vengan a continuación estuvieran en esta zona, pero viene a mostrar un poco la representación de esta cultura en la ciudad.

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La entrada de un restaurante

La entrada de un restaurante

También había que descalzarse en algunos templos

También había que descalzarse en algunos templos

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Durante la misma mañana pudimos ver también Arab Street, que viene a ser prácticamente una calle con una mezquita enorme. Aunque parezca mentira nuestro poco nivel de bahasa también nos ayudó para que nos sonrieran más y nos trataran algo mejor. El malayo, también conocido como Bahasa Malaysia es muy similar al Bahasa Indonesia así que nos hacíamos entender más o menos, aunque en Singapur puedes utilizar perfectamente el inglés en casi todas partes. Nos obligaron y todo a vestirnos con una túnica azul, además de descalzarnos obviamente para entrar a la mezquita, porque como nos dijeron muy educadamente íbamos vestidos “de manera inapropiada”.

Welcome to Arab Street

Welcome to Arab Street

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Vistiéndonos para la ocasión

Vistiéndonos para la ocasión

Dentro de la mezquita

Dentro de la mezquita

De ahí decidimos tirar para la zona cool, el Manhattan de Singapur, la zona donde se sacan todas las fotos habidas y por haber, donde está todo el turisteo en resumen. Será que soy del mismísimo Bilbao, pero había partes que me llegaron a recordar un poco a mi queridísimo Bilbo, aunque supongo que eran imaginaciones mías. La zona del Guggen, el paso elevado entre la ría y el Palacio Euskalduna… no sé. Probablemente nada que ver. En las fotos no encontraréis ninguna similitud, pero fue una sensación que tuve al pasear por allí.

Nos acercábamos al Marina Bay

Nos acercábamos al Marina Bay

Panorámica

Panorámica

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El Marina Bay impresionaba muchísimo. Era enorme, tenía una forma muy extraña y tenía como otro mundo en la azotea. Ya veníamos con idea de hacerlo, pero fue verlo y ya decidimos que pagaríamos los 23$ por subir arriba para ver anochecer en Singapur desde allí, eso sí, lo dejaríamos para el día siguiente. Todavía nos quedaban cosas por ver.

Muertos de hambre y de calor (que no se nos olvide que aquí el calor es continuo y perpetuo y que ningún día “refresca”) fuimos a la zona de restaurantes. Básicamente se trata de otro apartado artificial de la ciudad, llena de restaurantes carísimos, caros y medianamente asequibles. Pudimos comer por 10$. Todo el conjunto era una mezcla entre pueblo pesquero y ciudad diseñada por un magnate con mucho tiempo libre, pero bueno, hay que ver de todo en este mundo. Hasta estaba la atracción esta conocida popularmente como el tirachinas, por la que yo me quejé en su día porque costaba 7€ si mal no recuerdo en Bilbao. Aquí rondaba los 30€, así que foto de rigor para Aritxu, que fue la que se montó conmigo hace años en este bicho. También nos metimos por la zona pija, con sus centros comerciales de lujo y todas las marcas de renombre a nivel mundial.

La zona de restaurantes

La zona de restaurantes

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El tirachinas (Aritxu, dedicada queda)

El tirachinas (Aritxu, dedicada queda)

La zona pija (por si no se notaba)

La zona pija (por si no se notaba)

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Nada que envidiar a los fosteritos del botxo

Por la noche nos juntamos con otros becarios que vivían en Singapur, vimos un espectáculo que hacen en el agua con luces y txorros de agua muy de parque temático, cenamos por ahí con ellos comida india (muy buena por cierto) y nos llevaron a la zona de bares y discotecas. No teníamos intención de salir, más que nada, porque nos habían hablado de 50-100€ por noche de fiesta, así que nos sentamos en una acera enfrente de un 7/11 a tomarnos las cervezas que íbamos comprando. Las más baratas para variar: 5$ la birra. Para las 3 estábamos en casa que al día siguiente era nuestro último día en Singapur y teníamos que seguir pateándonos la city.

Lo primero del día fue Chinatown. Otro mundo. Chinos, productos chinos, adornos chinos, templos típicos, falsificaciones e incluso las txanclas de Gangnam Style. No pude resistirme a sacarle una foto.

Chinatown!

Chinatown!

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Oppa Gangnam Style!

Oppa Gangnam Style!

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Con estos palillos hacían las oraciones, agitándolos mientras miraban al cielo

Con estos palillos hacían las oraciones, agitándolos mientras miraban al cielo

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Más oraciones

Más oraciones

Sitio de paz en mitad de la ciudad

Lugar de paz en mitad de la ciudad

Los aitites echando la partida

Los aitites echando la partida

Ya solamente nos quedaba por ver la zona Manhattan de cerca, es decir, meternos entre las calles de los rascacielos, en las que por cierto no había ni un alma con eso de que era domingo y son todo oficinas.

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Con ascensor exterior y todo

Con ascensor exterior y todo

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La vigilancia llevada al límite

La vigilancia llevada al límite

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Nuestro avión salía a las 21.30 así que nos fuimos al hostal a recoger nuestras mochilas, que habíamos dejado allí para no tener que cargar con ellas todo el día, e hicimos nuestro último tramo con ellas para después salir hacia el aeropuerto. Nos faltaba el jardín botánico de Singapur y subir al Marina Bay.

Lo de los jardines estos no tiene ni nombre… esta gente no para de hacer cosas cada vez más llamativas, más a lo grande y más extravagantes. Les encanta demostrar la pasta que tienen, pero reconozco que merece la pena entrar y darse un paseo por ahí. Muy único el sitio, es como estar en Avatar.

El Jardín Botánico

El Jardín Botánico

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Con el Marina Bay de fondo

Con el Marina Bay de fondo

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De la misma nos subimos al Marina Bay, que si lo describo como edificio de lujo me quedo cortísimo. 23$ por subir 60 pisos en un ascensor super sónico en el mismo tiempo que tardaba yo en subir al 5º piso en Bilbo. Llegas a la azotea y a flipar con las vistas y observar cómo los que viven o se alojan en el mismo edificio, disfrutan de la piscina, de un cóctel en el restaurante más chic de la ciudad, lugares obviamente restringidos para ti que sólo has pagado 23$. Hicimos bien en subir por la tarde. Fuimos viendo el atardecer hasta que se hizo de noche. He aquí el proceso y las vistas.

Justo antes de subir

Justo antes de subir

Vistas desde arriba

Vistas desde arriba

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El jardín botánico desde arriba. Los árboles que son bien altos se quedan en nada

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El colmo, un campo de fútbol sobre el agua, Singapore Style

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De ahí nos fuimos corriendo al metro para ir al aeropuerto y volver a pasar los 7490368748374873 controles antes de entrar en el avión. Vuelta a Jakarta, reajustar el reloj de nuevo ya que en Singapur es una hora más que en Jakarta y para casa. Entrando en Jakarta ya volvía a oler como recordábamos, coches conduciendo a su antojo, lluvia… hogar dulce hogar. Singapur, en mi humilde opinión, está bien para unos días, y teniendo en cuenta el cariño que le he cogido ya a Jakarta me quedo con esto, con la tranquilidad y el carácter amable de los indonesios y con la locura que supone salir a la calle en esta urbe. Nada que ver la una con la otra pero estuvo bien salir de Indonesia un par de días y recordar que hay otro mundo ahí fuera.

Esto es todo por hoy. Que menudas brasas meto a veces.

Eskerrik asko irakurtzeagatik berriz ta besarkada handi bat Jakartatik. Hurrengora arte!

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11 comentarios en “Las mil caras de Singapur

  1. Y no habeis visto a MERLION,el símbolo de Singapur?
    Y en el Jardín Botánico aún sigue habiendo esa flor que llaman “la bailarina”?(es obvio por qué ese nombre).
    El monte Faber sigue siendo el punto más alto de la ciudad o eso ha cambiado?
    A pesar de haber transcurrido 24 años,veo que no ha tenido un cambio drástico.Por lo que comentas de la mezcla de culturas,y lo que veo en las fotos sigo reconociéndolo.

    • Sí que vimos a Merlion, de hecho hay foto pero se me ha pasado incluirla, luego la subo.
      El Jardín lo vimos por encima así que no te sé decir si seguía esa flor y del monte ni idea. Fuimos sin guías ni nada así que no tengo ese dato. Me acordé de lo que me habías contado antes de venirme a Indonesia sobre Singapur. Si apenas ha cambiado desde que fuiste hace 24 años entiendo que me dijeras que parecía una ciudad del futuro

  2. Me ha hecho una ilusion enorme leer mi nombre en el post, mikel!!

    GRACIAS

    Me alegra saber que,aunque estés en la otra punta del mundo, parte de tu corazoncito sigue aquí con nosotros. No dejes de informarnos!!!

  3. una pregunta… que hay de la supuesta revolucion que tubo singapure? cuando digo supuesta quiero decir es “es real” que el presidente realizo una purga en todo el pais?

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