Cimaja, Java

Esta vez nos quedábamos en Java el finde del 10 y 11 de mayo. Para el que todavía no lo sepa es la misma isla en la que está Jakarta, es decir, donde vivo desde hace algo más de 4 meses. A diferencia de la inmensa mayoría de los otros viajes, en esta ocasión nos esperaba un viaje tranquilo, sin sitios que visitar continuamente. Simplemente iban a ser un par de días de relax y de playa, que por cierto, fue todavía más barato de lo que nos suelen salir las otras escapadas de fin de semana. Ahí va el mapa de ubicación!

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Tras haber contratado un driver para que nos llevara y nos trajera de vuelta a Jakarta desde Cimaja, decidimos que debíamos quedar pronto por la mañana para evitar el caos en las carreteras. Así que a las 5.30 de la mañana, teníamos que estar debajo de nuestro edificio. Lo reconozco, me quedé dormido, OTRA VEZ. Y porque me llamaron por teléfono a y media pasadas que si no… Hice la mochila en 5 minutos y bajé tan rápido como pude.

La distancia entre Jakarta y Cimaja es de unos 160km. Bien, pues la ida nos llevó 4h y media. El driver, todo hay que decirlo, era bastante negado. Entre que nos llevó a una gasolinera en la otra punta de la ciudad, que no era muy dado a adelantar coches y que no se sabía el camino… Cuando por fin salimos de Jakarta, teníamos que pasar por Bogor, donde estuvimos alrededor de una hora estancados porque había un mercado.

A partir de ahí dejamos el asfalto y nos metimos en el verdadero Java, el de carreteras de gravilla y desniveles, selva y campos de arroz y pueblillos de casas de colores. A decir verdad no se me hacen tan pesados estos viajes porque las vistas son increíbles y hay pueblos cada nada.

Foto random de la carretera

Foto random de la carretera

Llegamos sobre las 10-10.30 al hotel, 300.000 rupias la noche un bungalow para nosotros entre campos de arroz. Éramos 4 así que nos salió a 75.000 rupias cada uno, algo menos de 5€. Para llegar hasta el bungalow tenías que seguir un camino entre arrozales, en el que a cada paso que dabas oías murmurar a toda la fauna y las ranas saltaban a los campos de arroz.

Nuestro bungalow

Nuestro bungalow

Un trozo del camino entre arrozales para llegar a nuestra habitación

Un trozo del camino entre arrozales para llegar a nuestra habitación

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Desayuno de txapeldun y a buscar una playa con el coche. Sé que sonará a nuevos ricos, pero el driver estaba a nuestra disposición básicamente todo el tiempo, pero apenas le dimos trabajo. La falta de transporte público y lo barato que sale pillar un coche (de 8 plazas por cierto) con conductor, digamos que te invita a hacer de vez en cuando este tipo de cosas.

Un par de kilómetros y nos quedamos en una playa en la que estábamos nosotros solos salvo por algunos indonesios despistados y un grupo de escolares que nos querían hacer una entrevista. Las playas de esta zona no son las típicas playas indonesias que puedes tener en mente de aguas cristalinas, arena blanca y el mar en calma. Esta era más de las vascas, arena tostada, mar azul oscuro y olas como las de La Salvaje (agradeciendo infinitamente la ausencia de 2 banderas amarillas separadas por míseros 10 metros en los que puedes “refrescarte”). De hecho, Cimaja es un destino de surferos.

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Escolares posando con el entrevistado

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Después de unas horas en la playa, volvimos al hotel a comer ya que nos había gustado el desayuno. La comida tampoco decepcionó. Como teníamos un buen porche en el bungalow, decidimos invertir la tarde en estar tranquilos tomando unas cervezas. Cenamos las famosas pizzas de los findes del hotel y salimos “de fiesta”. Básicamente había un par de bares de karaoke y música en directo con unos pocos indonesios dándolo todo. En el primero de ellos, llamamos la atención, bailaban con nosotros y nos hicieron cantar en bahasa algo pero como no conocemos ninguna canción acabamos destrozando el No Woman No Cry de Bob. Hasta nos pagaron las consumiciones!

Nos fuimos a dormir pronto. Respecto a la noche, simplemente nombrar que solo no te vas a sentir. Durante tus plácidas horas de sueño te acompañarán mil y un animales, cada uno con su propio ruido. Pero sobre todo geckos, que son una especie de lagartija/lagarto, obviamente más exótico en apariencia que los que te encuentras por el Pagasarri y cuyo sonido es exactamente la palabra gecko. Lo gritan a todas horas. De hecho, hubo un momento en la noche que lo oía tan cerca, que cogí el móvil para alumbrar y ahí me encontré a uno no muy grande en mi cama. Decidí dejarlo donde estaba, para que acabara con las posibles arañas, cucarachas, mosquitos o lo que se me acercara por la noche.

Una de las mil ranas

Una de las mil ranas

Al día siguiente, haciendo caso a un venezolano que conocimos en el hotel nos fuimos a un resort con típicas casas enfrente de la playa. No para alojarnos, ojo! Simplemente para ir a la playa en la que estábamos literalmente solos, salvo por nuestro driver y unos niños que había por ahí jugando. Esta playa estaba un poco mejor.

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Comimos en el resort (insisto, completamente solos todo el tiempo) y empezó el diluvio universal. Tampoco resultó ser un problema. Nos pedimos un café y echamos un mus hasta que paró. Vuelta al hotel, cena de nuevo y viaje en coche. Debo decir que existe una carretera general asfaltada que comunica esa zona de la isla con Jakarta, pero siendo domingo TODO KISKI vuelve a Jakarta así que es mejor evitarla. Es mucho más apetecible ir por la carretera de gravilla de poquísima iluminación y curvas cada 4 pasos.

Aun así pillamos atasco a medida que nos íbamos acercando a la “civilización” y llegamos a casa a eso de las 00.30 de la noche. así que casi otras 5 horas de viaje.

El post es corto, al menos en comparación con los anteriores. Pero es que el viaje fue lo que os he contado, calma, playa, buen comer, alguna cerveza que otra y viaje largo en coche. De todos modos, de vez en cuando viene bien algo así. Realmente se llega a desconectar y aunque son viajes cortos se hacen más largos de lo que en realidad son.

Me despido ya. Este fin de semana me quedo en Jakarta, pero en pocos días prometo traer algo nuevo. Agur!

Mila esker, eskuminak Jakartatik ta laster arte!

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7 comentarios en “Cimaja, Java

  1. Pues mira, en éste viaje me has vuelto a dar envidia. ¡Playas para vosotros solos!!.
    ¡Dios!, el deseo de cualquier mortal. Lo de las posibles arañas ya no me ha molado tanto….

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