Islas Karimunjawa

Estas islas paradisíacas fueron nuestro lugar elegido para pasar un fin de semana largo. Debido a su no tan fácil acceso, no merece la pena ir desde Jakarta un fin de semana normal, por lo que aprovechamos que el martes era fiesta en Indonesia y algunos de nosotros nos cogimos el lunes de vacaciones. Fuera de Jakarta, estaríamos del 23 al 27 de mayo. Lo que es en Karimunjawa… algo menos, pero ahora me explayo mejor.

Lo primero, dónde están estas islas y algún dato de interés sobre ellas. Las Karimunjawa son 27 islas situadas en el mar de Java. Únicamente 5 de ellas están habitadas y alrededor de 9.000 personas viven allí. La isla principal se llama Karimun y fue ahí donde tendríamos el campamento base.

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El viernes 23 por la tarde, taxi al aeropuerto, como siempre con atascos como si estuvieran evacuando la ciudad, para coger un vuelo a Semarang. Al entrar en el avión, de la compañía de Lionair como muchos de los vuelos que cogemos, sonaba Dark Paradise (paraíso oscuro) de Lana del Rey. He de decir que tiran mucho de esta cantante para su hilo musical y que la posibilidad de que sonara esa canción estaba ahí. Así y todo no resultó muy apropiada teniendo en cuenta a dónde nos dirigíamos de vacaciones y podríamos nombrarla como augurio de lo que nos esperaba. Aunque finalmente todo salió más o menos bien.

Una vez en Semarang, nos esperaba un minibús para llevarnos a los 9 integrantes del equipo Karimunjawa hasta Jepara. El aire acondicionado brillaba por su ausencia (gran error) y tras 2 horas de calor llegamos a Jepara, donde pasaríamos la noche. Tras matar a alrededor de 878545451254 mosquitos en la habitación, nos metimos en la cama, ya que era muy tarde y al día siguiente habíamos quedado a las 6 de la mañana en el puerto de Jepara.

La hora de quedada era la muerte una vez más, pero lo hicimos por recomendación del tour que habíamos pactado. El ferry salía a las 9 en principio, pero si se llenaba antes de tiempo o por problemas de marea y oleaje se decidía salir antes, se hacía así. Por lo que allí estábamos a las 6. Nuestro guía apareció sin tickets para el ferry y nos tuvo esperando 3 horas para conseguirlos. Pero no, no los consiguió. Las colas eran interminables y su sentido de la responsabilidad bastante nulo así que nos quedamos sin tickets.

Nos ofrecían salir al día siguiente, esperar 6 horas a que trajeran otro barco desde las Karimunjawa y otras cosas del estilo que no nos convencían en absoluto. Es cierto que habíamos pagado una auténtica miseria por todo el pack, pero ya estaba pagado y sabiendo lo complicado que está conseguir los tickets, deberían habérnoslos conseguido con antelación.

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De camino al puerto de Jepara

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Esperando en el puerto

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El barco que perdimos

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Cosas de Indonesia, una tortuga gigante

Tras varias discusiones encarnizadas con varias personas de la agencia, nos consiguieron un barco. El barco tardaría 4h hasta las islas, pero al menos teníamos un barco. Nos llevaron andando fuera del puerto, donde apareció un carromato que nos llevó a otro puerto. Y al llegar al muelle, otra sorpresa! El barco que nos habían conseguido era un barco de pescadores, lleno de redes de pesca y otros aparejos del gremio y obviamente sin ningún tipo de acondicionamiento para tripulantes. Allí que fuimos los 9, 3 guías, otros 19 indonesios de nuestro grupo, alguna otra gente y la tripulación del barco. Hacinados en el suelo.

Yo siempre recordaré el viaje en barco, fue una auténtica experiencia indonesia. Agarrado a una red de pesca para no caerme por la borda, con un oleaje bastante considerable que calaba aleatoriamente a los allí presentes, una panda de pescadores locales que trepaban y saltaban como monos por el barco y la mitad de los pasajeros vomitando sin parar. Por cierto, de 4 horas nada. 6 horas y media oliendo a pescado.

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El barco pesquero en el que fuimos

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Llegamos, que era lo importante, aunque los guías ya se habían ganado el odio de la mitad de mi grupo. Una chica indonesia, apareció desmayada y la tuvieron que sacar del barco y hacer que recobrara la consciencia. Al hospital que se la llevaron al poner un pie en tierra. Al menos llegamos al atardecer y pudimos disfrutar de la puesta de sol desde el barco entrando en las islas.

Después de unos momentos de drama con la chica desmayada, nos llevaron al homestay en el que nos alojaríamos los próximos días. Una casa al más estilo indonesio, con lo básico de lo básico. Baños al aire libre y colchones en el suelo. Una vez más pretendían meternos a 5 por metro cuadrado, aunque finalmente conseguimos mejorar un mínimo la situación. He de decir que los indonesios NUNCA se quejan, lo cual no es nada nuevo para nosotros pero pudimos volver a comprobarlo. Así que imagino que empezamos a dar la imagen de blanquitos exquisitos que se quejan por todo.

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Momento desmayo

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Algunos de los allí presentes y probablemente algunos de los que estéis leyendo esto, pensaréis que perdimos un día de estar en unas islas espectaculares tirados en la playa. Para mí, la experiencia en el barco de pescadores fue inolvidable y aunque es cierto que nos tiramos un día metidos ahí, estoy convencido de que forma parte de la aventura. Cierto que no era lo pactado, por lo que prefiero llamarlo un extra.

Al día siguiente, después de un buen desayuno, nos fuimos a coger un minibarco que nos llevaría a hacer snorkel y recorrer otras islas. Un barco cuya lona a modo de techo estaba taladrada por los años en el mar y no sirvió de mucho cuando nos vimos envueltos en la pedazo de tormenta. Completamente empapados, jarreando y con viento… llegamos a percibir incluso la sensación de “fresco”. Solucionado en cuanto nos tiramos al mar a hacer snorkel, el agua estaba caliente.

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Así empezaba el día

Habíamos pactado un viaje a lo indonesio, baratísimo, con actividades más enfocadas hacia los gustos de ellos… se bañan con ropa y txapotean como niños con su super chaleco salvavidas naranja fosforito. Todos ellos apelotonados en la misma zona. A mí me hacen mucha gracia. Por cierto! Nota puntual: Indonesia es un país de mayoría musulmana, por lo que la mayoría de las mujeres van muy tapadas a la playa. Es decir, bañador como de neopreno hasta el tobillo con otra cosa por encima (les cubre hasta el pelo de la cabeza como si fuese el típico gorro de piscina). Por si fuera poco, algunas llevan como otro velo-pañuelo por encima de la cabeza por si se fuera a escapar algún pelo. Sigo pensando que tiene que ser incomodísimo bañarte así, pero bueno hay que respetar las creencias y cultura de cada uno.

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Después nos llevaron a otra isla donde nos darían de comer y estaríamos un tiempo disfrutando de la playa. La comida he de decir que era nasi putih (arroz blanco) e ikan (pescado) por un tubo. Todo el día a base de pescado. No pienso probarlo en meses! Nos volvieron a llevar en barco a otra zona a hacer snorkel. A medida que pasaban las horas, el cielo se iba despejando, hasta que oficialmente empezó a hacer sol. Sol del bueno además. Para terminar fuimos a una granja de tiburones. Era como un recinto vallado que formaba parte del mar donde había tiburones y los turistas más atrevidos se metían a bañarse con ellos. Yo ya sabía que íbamos a ver eso desde antes de ir porque lo habíamos leído en alguna parte. Tenía ganas de meterme y tal, pero un par de horas antes me hice una herida bastante profunda en el pie que no paraba de sangrar y que por cierto a día de hoy, casi una semana después me sigue dando bastante guerra. Por todos es sabido, que la sangre atrae a los tiburones, así que pregunté a los indonesios responsables de la granja. Efectivamente, me dijeron que ni se me ocurriera. Para que un indonesio, que en general pasan un poco de todo, te lo advierta… había que hacerle caso. Así que me quede sin hacer la tontería.

Una vez más volvimos para el atardecer, a eso de las 17.30. Aquí siempre anochece sobre las 6, todo el año con eso de que estamos en el ecuador.

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Preparando el pescado

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Los tiburones de la granja

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A todo esto, estoy omitiendo el gran detalle de que no teníamos barco de vuelta. En principio, si todo hubiera ido bien, al coger el barco de ida nos habrían dado el ticket de vuelta también. Sin embargo, como fuimos clandestinamente, obviamente un barco de pescadores no te va a dar ticket de vuelta. Así que cada x horas, preguntábamos e incordiábamos un poco al guía para ver cómo iba la búsqueda de tickets. Por si no fuera a ser complicado de por sí, empezó a expandirse el rumor por la isla de que ni el lunes ni el martes llegarían o saldrían barcos de la isla por culpa del oleaje. Nosotros teníamos el vuelo de vuelta el martes por la tarde-noche por lo que sí o sí necesitábamos un barco el martes por la mañana.

El rizo se rizó y los rumores se convirtieron en realidad. No había barcos. Ni el slow boat, ni el ferry, ni el fast boat ni nada de nada. Bieeeeeeeeeen! Atrapados en unas islas paradisíacas! Al parecer lo decían hasta por la radio, que el mar estaba mal y que cientos de turistas se habían quedado atrapados en las karimunjawa. Nosotros no perdíamos la esperanza y empezamos a barajar todo tipo de hipótesis. Barcos de pescadores, cruzar el mar en el barquito con el que nos llevaban entre islas,… incluso pensamos que era una conspiración de los ferrys porque no había suficiente gente para llenar los barcos y por tanto no les salía a cuenta hacerlos funcionar. Porque la verdad es que en las islas todo era calma: el mar, el sol y el carácter indonesio de tidak apa-apa (algo así como “no hay problema” en bahasa).

A pesar de la incertidumbre, a nosotros nos tocaba seguir disfrutando. Así que al día siguiente y aunque volvió a amanecer super nublado y se iban formando unas nubes dignas de novela de Stephen King, llegamos a una isla muy pequeña y tranquila. Agua cristalina, arena blanca y todas esas cosas que te encuentras en tantísimas partes de este país. Salió el sol y no nos queríamos mover. A los indonesios les da más igual porque no son muy partidarios de tomar el sol, pero para nosotros estar tirados en la orilla de esa playa era todo lo que queríamos.

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Finalmente nos movimos, un poco a regañadientes, pero es que la isla a la que íbamos era la definición de paraíso. Se trataba de Pulau Kecil (isla Pequeña en bahasa). Primero estuvimos a unos 30 metros de la orilla, con el barco parado haciendo snorkle entre peces de todos los colores. Después nos fuimos a la isla y eso fue, con perdón, la rehostia. Sabéis esas playas que tienen forma de “L”? Esas de las que sobresalen por un lado adentrándose en el mar? Qué playa, qué agua, qué vistas, qué todo! Lo pensé en el momento: es el sitio más bonito en el que he estado en mi vida. Si hay algo mejor que estar en un sitio así, es ser consciente en el momento de que estás en un lugar así. Confirmo que fui totalmente consciente.

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Una vez más, volvimos para el atardecer. Claro está, tampoco eran puestas de sol normales y corrientes, eran de esas de postal. Ducharnos, ponernos al día con el guía sobre la situación y descubrir que seguíamos en el mismo punto sólo que ya no había tiempo. Nos separábamos por grupos, íbamos preguntando por la isla a los locales, buscando nueva información, opciones, sobornos, barcos cutres… lo que fuera. Desde luego, todos nos decían lo mismo: mañana no vienen barcos. Estábamos jodidos. La oficina del puerto cerrada, cartel de no hay tickets, cartel de no hay barcos… Por si no era suficiente, el único cajero de la isla ya no tenía dinero que ofrecer. Incluso nos encontramos con unas holandesas, que habían ido para dos días y llevaban ya 4 sin una sola pista sobre cuándo podrían salir de la isla. Además de que no les quedaba dinero.

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Volviendo para el homestay desde el puerto

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Después de cenar volvimos al homestay donde el guía (quien nos ofreció soluciones en las que nuestra vida estaba en juego, en serio) finalmente nos había conseguido tickets para un barco. Al final sí que venía el slow boat! Salía a la 13 y tardaba 4 horas, nos dejaba con un minimísimo margen para coger el avión a tiempo. Al de un rato, nos enteramos que había un fast boat a las 9 de la mañana, y decidimos que nos presentaríamos allí un par de horas antes para sobornar a todo el que pudiéramos. “Te cambio mi billete de slow boat por el tuyo de fast boat y además te doy 300.000 rupias (20€ pero una pasta por estos lares, teniendo en cuenta que el billete valía 110.000 rupias)”

Nos presentamos en el puerto bien temprano, pero tardamos poco en darnos cuenta de que ni Peter nos iba a cambiar el billete. La gente quería salir de allí, algunos llevaban días esperándolo. No puedes arriesgarte al siguiente barco, ya que puede cancelarse de nuevo. Sólo nos quedaba una opción: sobornar al capitán y tripulación del barco. Esto es Indonesia, que nadie se asuste, estas cosas pasan. Un barco en el que entrarían unas 500-600 personas.. por qué no iban a dejar pasar a 9 más por una módica cantidad?

Bueno, pues ni con esas, parece que nos tocó el club de la honradez. Dejaron pasar a los cientos de indonesios y nosotros nos tuvimos que quedar en el muelle esperando a que la chica estadounidense que iba con nosotros y podía hablar perfectamente en bahasa, consiguiera convencerles dando pena y con dinero. Comprar otro vuelo de vuelta en caso de que no cogiéramos ese barco (que tardaba sólo 2 horas), nos saldría unas 500.000 rupias, así que fijamos ese precio por barba para ofrecer por un ticket para ese barco, es decir, casi 5 veces más de lo que costaba! Imaginaos el fajo de billetes… estábamos hablando de más de 4 millones de rupias… Finalmente, y tras tenernos esperando ahí como unos tontos, nos dejaron pasar y tan sólo por 150.000 Rupias cada uno. Escuchamos aplausos y todo al entrar. Incluso pudimos ir sentados en unos taburetes de plástico en mitad del pasillo de business class.

2 horas de barco viendo una peli de chinos malísima, contactar con otro guía para que nos llevara de vuelta a Semarang para poder coger el avión de vuelta a Jakarta y tirar al aeropuerto. Nos permitimos incluso el lujo de entrar en uno de los lobbys del aeropuerto, un área en la que pagas 50.000 rupias (algo más de 3€) y comes y bebes todo lo que quieras en unos sillones comodísimos.

Es más, el avión salió con 30 minutos de antelación! Como para haber esperado al slow boat!

Y sí, llegamos a Jakarta por la noche, como solemos hacer cada vez que nos escapamos. Sanos y salvos.

Una vez más, otro viaje que no es todo lo fácil que uno espera y a lo que me voy empezando a acostumbrar. Te puede salir muy bien o puede haber este tipo de complicaciones, que en su momento pueden suponer un quebradero de cabeza pero que después, al menos yo, me alegro de haber vivido y lo recuerdo como otra aventura más por esta zona del planeta.

Karimunjawa?? Espectacular y recomendadísimo para todo aquel que le apetezca tirarse en cualquiera de su millón de playas perfectas y solitarias, bucear y sentirse en un lugar remoto en mitad del mar de Java.

Asteburu honetan, Jakartan geratu gara, baina horrek ez du esan nahi ez dugunik beste bidaitxoren bat buruan. Mila esker berriz irakurtzeagatik, besarkada handi bat urrunetik ta hurrengora arte!

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8 comentarios en “Islas Karimunjawa

  1. Cada vez que leo una de tus salidas, me parece más difícil que puedas superarte en la siguiente.
    Oyee!!, pues vas y lo haces!!!!. Sniff, más playas solitarias con agua trasparente y…….¡capullo!!.

  2. Pues, a mi juicio, muy osados los musulmanes de Indonesia a la hora del baño en la playa.
    En Aqaba, en pleno Mar Rojo, las mujeres se bañaban vestidas hasta la cabeza, y los hombres con camisa y vaqueros. Los únicos que iban con bañador eran l@s niñ@s.

    “…después de un buen desayuno…” ; podias haber especificado un poco a qué llamas tú “buen”, que estás muy integrado últimamente en la cultura Indonesia y ya ni te quejas por nada.

    Hablando de quejas: qué tal tu pie?

    Cuídate.
    Muxu bat de “estos dos” y otro mío.

    • Aquí son musulmanes pero el clima es tropical. Influye muchísimo, no llevan la religión tan estrictamente. El desayuno? Pues arroz (como no!), verduras, un pan rebozado muy rico y té. El pie mejor aunque ahí sigue.
      Un abrazo a los 3 y muchas gracias! 🙂

  3. Buenas,voy la semana que viene a karimunjawa y con tu blog me he acojonado jejejeje,que me aconsejas que haga para el tema de transportes?

    -transporte de semarang a jepara.

    -transporte de jepara a karimunjawa.

    algun consejo como,llevarme mucha pasta a la isla por si acaso el cajero no funciona?alguna playa brutal a la que ir todos los dias?alguna excursion a isla que sea preciosa?

    un saludo y muchas gracias 🙂

    • Hola eben, no te preocupes. Lo importante es que estés pronto en el puerto (5.45am) para comprar el ticket del fastboat. Imagino que las cosas habrán mejorado en estos 2 últimos años y se podrá coger también por internet. No sé cuántos días quieres estar en karimunjawa pero llevarse dinero en metálico no está de más.
      Las playas en general son todas increíbles porque son islas bastante alejadas. Yo solamente estuve en algunas islas pero son muchas y tengo entendido que la mayoría tienen playas muy buenas.
      Disfruta del viaje
      Gracias por leer y escribir

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