Al Este de Java

Este viaje tuvo lugar durante el fin de semana del 5 al 7 de septiembre y fue especial por diferentes motivos. A modo de resumen diré que fue muy intenso, más agotador que de costumbre y con unos madrugones extremos que nos llevaron a vivir cada una de las 24 horas que tiene el día, a sentir un clima y unas temperaturas que tenía completamente olvidados y a ver unos paisajes y visitar lugares de película de ciencia ficción.

Hubo tres visitas principales, muy diferentes entre ellas pero todas ellas espectaculares. Este post va a ir de volcanes, cráteres y cataratas perdidas en mitad de la nada. Dicho esto, queda claro que el viaje fue interesante así que empezamos.

¿A dónde nos fuimos esta vez? Pues nos quedamos en Java, eso sí, justo en la otra punta. Cogimos un vuelo Jakarta-Surabaya y de ahí nos fuimos moviendo por la zona.

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Nada más aterrizar, cenamos algo rápidamente y nos metimos en una furgoneta durante 4 ó 5 horas, la cual por cierto se convertiría prácticamente en nuestra casa durante el fin de semana. Alguno consiguió dormir algo, otros no, pero había que aprovechar a dormir todo lo que se pudiera porque lo que nos esperaba era gordo.

Llegamos a la 1 de la mañana al hotel y nos teníamos que levantar a las 3.30 de la mañana para ver el amanecer. Ya digo siempre, que en este país si no ves el amanecer no eres nadie. Ya no sé ni cuántos he visto desde que llegué pero creo que ya he cumplido para los próximos 10 años.

Lo curioso aquí fue que salimos del coche y hacía frío. HACÍA FRÍO!!! Coño, como que me salía vaho de la boca. No sentía eso desde diciembre del año pasado y se me hacía tan raro… Puede que los que leáis esto no lo entendáis muy bien, pero cuando vives a una temperatura media constante de 30 grados todos los días del año sin excepción y una humedad que lo hace todo aún más pegajoso, es una sensación extrañísima.

Unos indonesios envueltos en lanas, gorros y ponchos nos llevaron a nuestra habitación y en algo más de 2 horas sonó la alarma. El valor que demostramos saliendo de esa cama llena de mantas habiendo dormido tan poco fue épico, pero sabíamos a lo que íbamos.

Nos metimos en un jeep para subir un monte y poder ver el amanecer desde lo alto, con el Bromo y otras montañas de fondo. Había demasiada gente. Demasiadas personas apelotonadas para hacer la foto y contemplar el amanecer. A todo esto, hacía frío y en mi caso particular la ropa que llevaba era bastante ridícula. Pero enseguida entramos en calor subiendo cuestas y apelotonándonos como todos los demás.

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Lo siento, esa es mi cara a las 5 de la mañana

Lo siento, esa es mi cara a las 5 de la mañana

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Después de admirar el paisaje y hacernos las fotos de rigor, nos fuimos con el jeep al Bromo como tal. Cambio de paisaje total, era como estar en otro planeta. Desde luego no se parecía para nada a la imagen de Indonesia que había visto yo hasta ahora, todo siempre demasiado verde, selva por aquí, playas por allá… Esto no, era como un desierto muy plano y del que de repente crecían volcanes y montañas. Decidí hacer la turistada, por qué no, y subir parte del trayecto en caballo. Llegados a un punto había que subir unas cuantas escaleras y de repente estabas en un cráter, activo, en el que olía a huevo cocido como siempre en estos lugares, que metía ruido continuamente y que a pesar de que ese ruido estaba ahí para recordarte lo grande y poderosa que es la naturaleza y lo pequeño y débil que te puedes sentir al lado, era relajante.  Tanto es así que estuvimos un rato tumbados como cuando tienes el sonido del mar cerca, eso sí a unos metros de los turistas que por pereza se quedaban observando el cráter desde donde terminaban las escaleras.

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Dice algo así como cuidado no acercarse al cráter

Dice algo así como cuidado no acercarse al cráter

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Un templo en mitad de la nada, al lado del volcán

Un templo en mitad de la nada, al lado del volcán

El camino bordeando el cráter

El camino bordeando el cráter

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Máscaras para todo, olor del cráter, el polvo que levantaban los caballos...

Máscaras para todo, olor del cráter, el polvo que levantaban los caballos…

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Terminada la visita, nos fuimos al hotel a quitarnos la gravilla de las zapas, a eliminar el olor a huevo en la ducha y desayunar/comer, porque eran como las 9.30 de la mañana pero podrían parecer las 3 de la tarde.

Y así, otra vez, nos metimos en la furgoneta, que con el paso de las horas se iba convirtiendo en “la frago” que compra y vende txatarra, con bolsas, ropa y comida desperdigados por los asientos y el suelo. El paisaje era espectacular, muy javanés, con selva, carreteras de gravilla, pueblos pequeños y no tan pequeños. Hicimos pocas paradas, las justas para comer, comprar agua y esas cosas.

Ya por la noche llegamos al nuevo hotel, desde el que saldríamos a ver el Kawah Ijen. Una visita intensa donde las haya por muchas razones. Nos acostamos como a las 22.30 y nos levantamos a la 1.20 de la mañana. No me he equivocado, lo he escrito bien, insisto a la 1.20. Esta vez la excusa ni siquiera era el amanecer. Era llegar mientras aún era de noche a una mina de azufre, bastante inaccesible todo hay que decirlo, para ver una reacción química que hacía que el fuego que emanaba fuese azul. Ya digo que Indonesia nunca decepciona, pues eso, fuego azul tocaba esta vez.

Para llegar allí cogimos “la frago” (ya había evolucionado así que la llamaré así durante todo lo que quede de post), un rato, no recuerdo bien cuánto. Hacía todavía más frío que la noche/día/mañana anterior. La noción del tiempo en este viaje ya estaba más que perdida. Llegamos e hicimos un trekking hacia arriba, a ratos bastante inclinado, para llegar a una cima. En cosa de 10 minutos ya había entrado en calor, de hecho sudábamos como en Jakarta.

La historia era llegar a la cima, para bajar por un terreno en el que sólo una cabra montesa de esas se sentiría a gusto. Miento, no sólo las cabras. También los mineros indonesios que no sólo hacían ese recorrido 2-3 veces al día, sino que lo hacían con unos 70kg de media al hombro. Para que os hagáis una idea, imaginaros un lugar prácticamente a oscuras, por un camino lleno de rocas y desniveles, en el que resbalarte era algo prácticamente obligatorio, con un olor a azufre tan intenso que los ojos escocían y tenías que taparte la nariz y la boca con lo que tuvieras a mano… ahora añadidle a eso llevar 70kg de azufre al hombro e ir esquivando turistas, eso sí, siempre con la elegancia/imprudencia del pitillo en la boca por si no escaseaba ya el oxígeno.

Las condiciones laborales, si es que se les puede llamar así, de esta gente eran una auténtica basura. Por cada kilo que subían les daban la elevadísima cifra de 800 Rupias. Atención! No llega a 3 céntimos de €. Así que se metían todos los kilos que podían en sus cestas en cada viaje que una vez arriba pesarían en una báscula para recibir su honorario. Como para volvernos a quejar de nuestro trabajo!!

Bajamos donde se encontraba el fuego azul. Un espectáculo. Eso sí, para estar unos minutillos, porque salía un calor extraño de ahí, el olor era muy fuerte y los ojos seguían picando. No voy a maltratar vuestra vista con las fotos que hicimos del lugar, porque para que te salgan buenas fotos en esas condiciones tienes que tener una muy buena cámara, trípode última generación, un don para la fotografía y el viento a tu favor. Por lo que las fotos del fuego azul en cuestión, las he cogido prestadas de otras webs, que al fin y al cabo reflejan lo que vimos de una manera mucho más digna.

Los indonesios cargados esquivando turistas

Los indonesios cargados esquivando turistas

Todo lo que pude hacer con mi cámara

Todo lo que pude hacer con mi cámara

No se ve nada? Nosotros casi tampoco, pero es justo en el meollo y el olor ya era extremo

No se ve nada? Nosotros casi tampoco, pero es justo en el meollo y el olor ya era extremo

Aquí se puede ver mejor lo que vimos (foto de boston.com)

Aquí se puede ver mejor lo que vimos (foto de boston.com)

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Con la bandera de Indonesia

Con la bandera de Indonesia

Subiendo la cuesta habiendo amanecido ya

Subiendo la cuesta habiendo amanecido ya

La báscula para pesar el azufre

La báscula para pesar el azufre

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Vistas desde lo alto

Vistas desde lo alto

Tras quedarnos sentados a la orilla de un lago en mitad de una atmósfera de azufre, subimos de nuevo poco a poco, aunque más rápidamente que durante la bajada. Tras otra hora y algo de trekking, tocaba la hora del café. Nuestros últimos momentos de libertad antes de volver a la frago, en la que nos esperaban otras tantas horas hasta nuestra siguiente parada: las cataratas de Madakaripura.

La frago, nuestro hostel con ruedas

La frago, nuestro hostel con ruedas

Sin traje de baño, ni chanclas (esto último se solucionó antes incluso de bajarnos del coche, porque me vendieron unas chanclas por 10.000 Rupias (0.60€) con el motor del coche aún encendido) llegamos al lugar en cuestión. Básicamente se trataba de otro trekking por plena naturaleza en el que el camino te obligaba a pasar por debajo de algunas cascadas. Como únicos bules (blancos) del lugar llamamos la atención y obviamente no nos pudimos ir sin hacernos alguna foto que otra con los lugareños.

El sitio era, de nuevo y para variar, muy especial, rodeados de vegetación y cascadas que salían por todas partes formando alguna charca en la que, a pesar de no llevar la ropa adecuada, acabamos dándonos un txapuzón. Aquí ya no hacía frío, pero el agua estaba bien fresca.

De camino a las cascadas

De camino a las cascadas

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Decir que las fotos de las cascadas son del Arsitek porque el resto de móviles, cámaras y todas esas cosas iban metidas en una bolsa para que no se mojaran por el camino.

Mientras hacíamos de la frago un lugar inhabitable colgando ropa mojada aquí y allí, en asientos y puertas, nos tomamos otro café. Y ahora sí, se terminaba nuestro viaje. Al menos el de visitar. Por delante todavía nos quedaban kilómetros y kilómetros de carretera de gravilla, baches de darte con la cabeza en el techo y alguna parada estratégica para comer en ciudades/pueblos como Probolinggo o Situbondo hasta llegar al aeropuerto de Surabaya, donde con retraso nos esperaba el avión para volver a casa.

Normalmente tengo muchos recuerdos de todos estos viajes que hacemos, pero de éste en concreto me estuve acordando más durante varios días ya que el olor a azufre no se desprendía de mi ropa a pesar de haber pasado por la lavadora, aunque supongo que eso es debido a mi mala elección de lavandería.

Esto ha sido todo por hoy. Lugares muy diferentes de los que solemos ver en este país pero espectaculares igualmente. Sé que algunos creéis que vivo de vacaciones, pero no es así 🙂  Aviso que mis vacaciones empiezan este viernes y estaré fuera unos días por lo que es probable que mi próxima actualización no sea hasta mi vuelta a Jakarta.

Eskerrik asko irakurtzeagatik ta besarkada bat Indonesiatik. Hurrengora arte!

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4 comentarios en “Al Este de Java

  1. Uy,uy,uyyyyyyy, DANGER!!!!!!!
    Ya hemos cambiado la ikurriña por la bandera indonesia.
    Pero se agradecen tantos detalles del viaje, ya que a los k te seguimos (muertos de envidia, por cierto) nos resulta más fácil “verlo” sin estar allí.
    Resaltar que las fotos de los cráteres se parecen mucho al paisaje de Isla de Fogo (Cabo Verde).
    También es de agradecer que aclares que TRABAJAS alguna vez, ya que ( y creo k hablo en nombre de todos los k te leen) tenemos MUCHAS DUDAS al respecto, y cuesta creerlo, jajaja.

    Esperaremos con impaciencia la próxima entrada.
    Musu.

    • Tía! qué tal? me he reído con tu comentario.
      Cabo Verde no conozco, todavía me queda mucho recorrido para tener tanto mundo como tú.
      Ya sabía yo que tenía que aclarar que trabajo jaja! Ya ves que siempre son escapadas de 2 días durante el fin de semana, es ahora cuando me toca viaje largo 😉 9 días! Y a sitios, a priori, muy especiales, así que en cuanto vuelva intentaré poner al día el blog.
      Eskerrik asko por leer y comentar. Un abrazo a toda la familia desde aquí!

  2. Totalmente de acuerdo con Sultana. No estaría mal que un día hicieras un post de un par de días en el trabajo. Jejeje. Apuesto a que sería también muy interesante.
    Espectacular todo, me da pena la masificación. ¡Mucha gente!. Me choca. ¡Tantos viajes vosotros solos…!.
    Pero chulísimo la verdad, compensaba el madrugón.
    Disfruta de tus vacaciones de taaannntos días.
    Musus.

    • Mabel! Tampoco estaba tan masificado, no te creas. Pero sí que se notaba que el Bromo y el Kawah Ijen son puntos turísticos en Indonesia aunque nada que ver con Bali en cuanto a gente. Me niego a hacer post del curro! jajaja! Te lo cuento mejor con una cerveza cuando vuelva para allí.
      Un abrazo y gracias por leer!

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