Tegal, Jawa Tengah

Qué es Tegal? Es un lugar? De ser así.. dónde está? qué hay allí? Todas estas preguntas entrañan la misma complejidad que las preguntas que lanzamos al cosmos del estilo de quiénes somos, de dónde venimos o hay vida más allá de nuestro planeta. Por suerte para los curiosos, tengo las respuestas. Al menos las referentes a Tegal… Si esto fuese una entrevista de televisión, mi cara debería ir pixelada mientras pronuncio las palabras “yo estuve en Tegal”. En realidad, estoy exagerando todo el asunto obviamente.

Si una vez fui capaz de coger dos aviones hasta la isla de Sumba por el simple hecho de que me gustaba una canción, la razón por la que decidí coger un tren de 6 horas desde Jakarta hacia Tegal puede sonar aún más ridícula. Resulta que un estudio de poca oficialidad, fruto de conversaciones aleatorias con los taxistas de la capital indonesia, demostraron que un 78,23% (porcentaje meramente intuitivo)  de los conductores provenían de un lugar llamado Tegal.

Tras comentarlo con varios amigos de Jakarta, sólo a una le invadió el espíritu aventurero impulsado por un sentimiento de curiosidad y sobre todo por la ironía, mucha ironía. La broma creció día a día, hasta que nos fuimos a pasar el fin de semana y descubrir lo que había por allí.

map tegal

Sabíamos a lo que íbamos. Tegal puede ser tan decepcionante como tú quieras que sea. El panorama es bastante desolador, pero eso fue lo que realmente hizo que se acercara a nuestras expectativas. Tras unas cuantas horas de tren como únicos representantes no indonesios del vagón (y del resto del tren, no me cabe duda), rodeados de personas tiradas por los pasillos sobre periódicos (qué gran fallo, nos olvidamos de llevar los nuestros propios), llegamos a Tegal. No sin antes, ser engañados por google maps, levantarnos rápidamente una parada antes de lo debido y que mi compañera de viaje lanzara su mochila sobre la cabeza de una señora entrada en años que dormía plácidamente tumbada sobre ese río improvisado de periódicos. Una entrada triunfal. El viaje prometía. Era tarde cuando llegamos, algo así como a la 1 de la madrugada. En la estación éramos carnaza para los conductores de diversos vehículos que querían llevarnos a nuestro hotel.

Sorprendentemente NO HABÍA TAXIS. Ése es el verdadero misterio de Tegal. En su lugar, había unos señores de entre 100 y 200 años que pedaleaban unos bicicarros completamente oxidados que producían un sonido lo suficientemente tétrico, otorgando ese toque final para que nuestra entrada a la ciudad fuera aún más memorable. A pesar de nuestro primer desengaño con google maps, decidimos darle una segunda oportunidad, negarnos a ser transportados y emprender la búsqueda a pie por las solitarias calles. Además de ratas de exposición y algún random que otro tomando café, no vimos nada más hasta llegar al hotel. Al RIEZ HOTEL. Suena como Ritz, aunque efectivamente no lo es. Es un sucedáneo de buen hotel, el mejor lugar de la zona. Un 3 estrellas de los de allí y pagamos una miseria. A decir verdad, nos alojamos en ese hotel porque el nombre nos hizo gracia y creímos que concordaba con la experiencia en Tegal.

Además del tema de los taxistas, Tegal es conocido por 3 razones: los warteg (abreviatura de warung tegal, puestos de comida extendidos por toda la superficie del país), sate kambing muda (como pinchos morunos de cordero) y el teh poci (un té como otro cualquiera). Este último elemento forma la espina dorsal de la ciudad, es como una celebrity local. Este té es famoso porque se sirve en una tetera de barro (como otra cualquiera). Tal es el grado de obsesión que vimos una rotonda cuyo monumento central era una tetera gigante.

El periódico del día expuesto públicamente

El periódico del día expuesto públicamente

No pude pillar la de la tetera, pero esta rotonda tenía una botella

No pude pillar la de la tetera, pero esta rotonda tenía una botella

Por la mañana, hicimos una ronda de inspección y decidimos ir a un lugar “cercano” a Tegal llamado Guci. Sí, como Gucci pero con una sola “c”. Pronunciado prácticamente del mismo modo. ¿Qué mejor que ir a “Guci” después de dormir en el “Riez”?

En Guci nos esperaban unas piscinas de aguas termales en la montaña, donde por la noche refrescaba. También sabíamos que había esculturas a gran escala de Blancanieves y los 7 enanitos como decoración de la zona. ¿Por qué? Ni idea. Son misterios de Tegal y Java Central. Llegar allí fue muy entretenido y costoso. No en dinero, sino en tiempo y movilidad. Fuimos hasta una carretera random en un mini autobús durante alrededor de una hora. Nos bajamos y esperamos a que pasara cualquier cosa que nos acercara a Guci. No esperamos mucho hasta que apareció otro mini autobús, este aún más pequeño que el anterior, que nos llevó hasta otro lugar. Por supuesto, durante estos trayectos éramos el mono de feria. No sólo éramos los extranjeros sino que encima hablábamos el idioma. Pero bueno, que a estas alturas es lo que menos nos sorprende.

Finalmente llegamos a otro lugar, donde nos volvieron a llevar en una pick up hasta el ansiado Guci. Por suerte o por desgracia, durante este último tramo, nos topamos con un desfile de escuelas. Todo el pueblo había salido a las calles a corear y hacer fotos a las niñas completamente sincronizadas con sus uniformes. Hasta que llegamos nosotros. Alguien se dio cuenta de que íbamos dentro del coche y los objetivos de todas las cámaras de los móviles cambiaron drásticamente de posición hasta dar con nuestra cara de circunstancia. Cuando llegamos a Guci, un pequeñísimo pueblo de montaña, en el que estaba lloviendo por cierto, elegimos un hotel (tirado de precio de nuevo) con una habitación gigante y de muy buenas vistas. ¿Que con la roña de la bañera se podría haber construido una nave espacial? Por supuesto. Pero seguía siendo una gran habitación.

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desfile de camino

desfile de camino

selfie en Tegal

selfie en Tegal

dirigiéndonos a Mordor

dirigiéndonos a Mordor

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vistas desde la habitación

vistas desde la habitación

más vistas

más vistas

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Las piscinas de aguas termales están bien. El problema es que la gente se baña con camiseta, pantalones, velo y lo que haga falta. Yo me había olvidado el bañador en Jakarta y no tenía intenciones de bañarme con la camiseta puesta. En cambio, aquí la señorita, optó por dejársela puesta no fuese a ser que se abriera el cielo y nos cayera un rayo directo a nosotros.

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Por la noche buscamos cerveza a sabiendas que exactamente el día antes había entrado en vigor la nueva ley en Indonesia sobre limitación de locales autorizados a la venta de alcohol. Finalmente, el tipo de un puestecillo de café y tabaco nos sacó unas cervezas de la parte de atrás como si nos estuviera dando la contraseña de la caja fuerte del banco mundial. A lo lejos se oía música dangdut (el reggaeton de aquí por llamarlo de alguna forma) y nos acercamos. Era un patio interior en el que la gente cantaba y bailaba. Nos hicimos de rogar, pero después de que 20 personas nos rogaran-suplicaran-obligaran, acabamos uniéndonos. Fue divertido. Batimos el récord de solicitud de fotos por minuto, previamente establecido por un enano albino de 3 brazos en la década de los 70.

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segundos antes de bailar dangdut como si no hubiera mañana

segundos antes de bailar dangdut como si no hubiera mañana

hasta tuvimos fuegos artificales

hasta tuvimos fuegos artificiales

El domingo, último día, optamos por un último txapuzón. Si no teníamos suficiente con llamar la atención por ser los únicos no indonesios, tuve la gran idea de abrirme la cara contra el fondo de una de las piscinas. Eso nos hizo retirarnos y cerrar el ciclo. Llegamos hiriendo de gravedad a una señora y nos fuimos con la cara vendada. ¿Quién puede decir que su cicatriz en mitad de la cara está hecha en el centro de Java, más concretamente en la misteriosa Tegal? Definitivamente el que no está contento es porque no quiere 🙂

Si este post no convence a una sola persona para ir a Tegal, nada lo hará. En realidad, es mejor que sus secretos queden intactos y sólo unos pocos puedan apreciar el verdadero tesoro de Java.

Dedicado a nuestra última y reciente pérdida “jakartiana” que ha decidido volar a otro lugar. Suerte en tu nueva aventura!

Azkenean berriz hasi naiz bidaiei buruz idazten. Barkatu horrelako atsedena hartzeagatik. Banago bueltan!

Eskerrik asko irakurtzeagatik ta laster arte!

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2 comentarios en “Tegal, Jawa Tengah

  1. Muy bien Mikel, sigue viajando y contando, aunque sea ahí “al lado”…Me gusta y hace gracia, lo de que sean ellos los que te pidan fotos a ti…..Musus..

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